Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de enero de 2011

PARA LLEGAR AL ÉXITO

COPIALO Y TENELO PRESENTE
1. Elijo estar siempre de la mejor manera posible con cada persona con quien me encuentre. La alegría y la esperanza son mi marca personal.
2. Me levanto bendiciendo cada día, sonriendo y pensando en el éxito, el amor, la salud y prosperidad, esto potencia mi energía y me carga de paz interior para todo el día.
3. Agradezco profundamente cada cosa que existe en mi vida, todo es un milagro, no hay nada en ella que de por sentado
4. Releo y repienso las metas y objetivos de cada área de mi existencia, están puestos por escrito y firmados, con fecha de realización.
5. Uso el poder de mi pensamiento positivo y a la Ley de la Atracción con afirmaciones vivenciadas de forma consistente cada día, para motivarme y mantener mis metas y objetivos
enfocados.
6. Uso mi imaginación poderosa y la visualización para anticipar  buenos resultados de todas las actividades que realizo. Esto  me da una ventaja considerable.
7. Soy una esencia espiritual, emanada del Centro Divino haciendo una experiencia humana, en eso medito todos los días.
8. Es mi responsabilidad y sólo mía, mantener viva la llama de mi motivación, por eso me esmero en crear y practicar.
9. Expreso mi amor a las personas que me rodean, expresar el amor auténtico sana el alma y mantiene vibrante mi espíritu.
10. Soy un ser único e irrepetible, por lo tanto me amo y me acepto tal como soy, siempre puedo estar y ser mejor, además reconozco que mi felicidad es mi elección y mi trabajo; se que estando bien yo puedo irradiar bienestar y felicidad a cada ser con quien me encuentro.
Un abrazo,
Tabby

MATEANDO CON VOS

Charlemos un poco…
Vení, sentate, tengo ganas de charlar con vos.
¿Tomamos unos mates? ¿Dulces o amargos? ¿Así está bien?
Hace varias semanas que no nos vemos. ¿Cómo te ha ido en este camino de revalorizar la vida?
Sé que es difícil romper las ataduras de la costumbre, hemos sido muy mal entrenados para vivir una existencia plena.
A nadie le importa que seas libre, sólo a vos. La libertad implica responsabilidades, cosa que no todos estamos dispuestos a asumir. Es bueno recordar la cantidad de veces que preferimos culpar a los demás sin darnos cuenta que somos los creadores de nuestro destino.
Cuando decimos que el dolor es una elección, la gente nos mira incrédula, pero es la verdad, claro que resulta difícil entender que elegimos sufrir, pero es lo que conseguimos cuando depositamos en manos ajenas la construcción de la felicidad. Cuando esperamos que otros reconozcan nuestro valor, nuestra belleza, nuestro amor, nuestra colaboración, nuestra fidelidad, en fin, nuestra forma de aportar a la supervivencia de los otros.
Para colmo, cuando amamos, nos transformamos en la sombra de ellos, se acostumbran a que estamos allí y dejan de vernos y reciben de nosotros todo con naturalidad. Y cuando desaparecen de nuestra vida nos sentimos vacíos, como girando en el aire, sin piso para reorganizarnos, sin proyectos, en la nada.
Por eso te digo: ayudar, si, pero sin fusionarnos con los otros, manteniendo nuestra integridad, nuestra libertad de decir SI o NO ante una demanda, evitando la naturalización de nuestros aportes.
Es fundamental desterrar el mito de la MEDIA NARANJA en las relaciones de pareja, que lleva a una subordinación de la propia personalidad para compatibilizar con el otro. Lo SANO es sentirse un ser completo que se relaciona con otro ser completo, respetando las individualidades, para que ambos se realicen satisfactoriamente sin que ninguno renuncie a sus proyectos propios en beneficio de los del otro, sino que concuerden, también, un tema común, como los hijos, la casa, las vacaciones, etc.
Pensalo, planteátelo, mirá la vida desde tus ojos, no de los de los demás, por más que te amen, por más que los ames.
Este mate ya se lavó, muchos silencios para pensar, lo aburrieron…
Además es hora de trabajar.
Un abrazo, la seguimos otro día.
Tabby

La vejez Alfredo Moffat Psicólogo

La negación de la edad es una tontería. Yo tenía miedo a esta etapa que empieza después de los sesenta años. Ahora, que más o menos estoy instalado en ella (tengo setenta y tres años), me doy cuenta que se me ha simplificado la vida, y la mayor parte de las cosas que antes me preocupaban, ahora creo que son boludeces, pero quedó lo esencial: el amor, los hijos, la justicia social, la solidaridad (y también el dulce de leche y la crema chantilly…)
Esta edad no está tan mal, el tema de la muerte siempre angustia, pero yo creía que iba a ser peor. Es una tontería hacerse el pendejo, fíjense si tuviera que ir al gimnasio, sería todo un laburo y no podría gozar de esto de hacerme el filósofo. Cuando cumplí sesenta años hice una fiesta en la Escuela. Y dije: tengo dos caminos, o me convierto en un viejo sabio, o en un viejo pelotudo. Lo último me pareció aburrido.Cuando no asumís la edad, no gozás ni la una ni la otra.
El temor a la vejez hace que la ocultemos, que sea considerada como algo indigno, a ocultar en un geriátrico porque ya no servimos más.
Acá en la Argentina tenemos la cultura de Mirta Legrand, pobre Mirta, para conservar la juventud debe usar una máscara de cirugía y no está gozando de esa edad.
Cuando estuve en Estados Unidos había una actriz que había sido muy famosa, Bette Davis, que ya estaba muy viejita y tenía el rostro con las arrugas del tiempo. Era conductora y tenía un programa muy respetado, en el que podía decir cosas sabias, porque estaba cómoda en esa edad, era creíble.
También en Italia, estando en una plaza de Roma, pude ver que estaban todos los viejitos (los respetados nonos) jugando a las cartas y tomando Cinzano, con gran dignidad, y la gente iba a preguntarles cosas. El que vio la película casi hasta el final, sabe perfectamente cómo es, y puede avisarle a los otros cómo viene la mano de la vida.
Pero en la Argentina , cuando llegás a esta etapa, te meten en un geriátrico y no aprovechan la historia, que es necesaria para construir el futuro.
En el Amazonas no hay jubilación de viejos. Yo fui hace muchos años, de aventurero, con mochila y bolsa de dormir, y ahí estaban los viejitos de la tribu mirando el río Xingú que desemboca en el Amazonas. Y pensé: "Ahí está la biblioteca nacional"... Uno sabía de partos, otro de canoas, otro de plantas medicinales, a ellos los cuidaban mucho, porque eran los transmisores de la sabiduría, no había transmisión escrita (se moría el de las canoas y tenían que cruzar nadando…) Tenían una dignidad como los que vi en la India. Allí , en el proceso de vida, se respetan todas las etapas.
En estos países de la cultura occidental, tecnológica, donde lo que no es nuevo hay que tirarlo, lo mismo se hace con los seres humanos, y eso es una tontería. En la cultura norteamericana todos tienen que ser jóvenes y lindos.
Hay una etapa de la vida en que uno es niño, otra en que es joven, otra donde es adulto y otra donde es viejo. Nosotros atravesamos las cuatro etapas de la vida, si negamos una, vamos a tener problemas. Si se nos niega la infancia vamos a perder la creatividad, si se nos reprimió la adolescencia, vamos a perder la rebeldía.
Lo importante es seguir creciendo, es como pasar por distintas estaciones. En cada una hay que bajarse y tomar el otro tren (son las crisis evolutivas). Algunos se bajan en una y ahí se quedan, no siguen en el viaje de la vida.
Cuando no se transita uno de los pasajes evolutivos, se produce una perturbación. Si la niña no puede genitalizarse, queda en un vínculo infantil y no asume sus posibilidades de hacer pareja, es la hija que queda captada por un padre muy sometedor,  tiene cuarenta años y vive con el padre. Pero no puede hacer pareja con el padre por el incesto y por la diferencia de edad, son dos mundos distintos. Lo mismo ocurre con el varón, cuando muere el padre, y la madre lo coloca en el rol del hombre.
La concentración urbana genera la familia nuclear: papá, mamá y uno o dos hijos, donde es tan pequeño el espacio, que no cabe el abuelo, va al geriátrico, después tienen que mandar al nieto a la guardería, pero ¿quiénes son los mejores cuidadores para el nieto? el abuelo y la abuela. ¿Qué mejor maestra jardinera que un abuelo o una abuela? Ambos están fuera de la producción, fuera de la tensión necesaria para la lucha cotidiana, ambos están en el mundo de lo imaginario...
En Santiago del Estero el tata viejo es un personaje muy importante. Es el que sabe la historia de la familia, transmite la información, losagüelos cuidan al gurí, las dos puntas de la vida se complementan.
En nuestro país la vejez está desvalorizada, los viejos son marginados, el cambio social fue tan brusco que su experiencia habla de una Argentina que perdimos, si terminan en el geriátrico, los tratan como chicos, los retan y los humillan, se deprimen y  aparecen todas las enfermedades que tienen que ver con las bajas defensas.
En cambio, en las sociedades más sanas, esta es una época muy rica, porque es la de la reflexión, que es parecida al juego y la creatividad, pero ya después de haber visto la película entera y haberla entendido. Es como el que viajó mucho y ahora puede ver el panorama del viaje.La última etapa es lo que se llama la senectud, que a veces tiene un deterioro grave,  neuronal, de las funciones mentales. De todas maneras, el final del proceso de la vida, que es la muerte, es un tema negado en nuestra cultura. El final, la agonía, a veces tiene características traumáticas, como algunos partos, al inicio. Los humanos somos todos de la tribu de los "Uterumbas", porque vamos del útero a la tumba.
Se puede estar en cualquier edad, incluso setenta, ochenta años, y el que tiene un proyecto se aleja de la muerte. Eso lo vi en Pichón anciano, él decía: “la muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”, el tema es la construcción de la esperanza. ¿Cómo la podés construir?, si esa historia tiene sentido y se arroja adelante como esperanza. Padres que no le tienen miedo a la muerte hacen hijos que no le tienen miedo a la vida.
 ( Nota: Se refiere al Dr. Enrique Pichon Rivière)

domingo, 10 de octubre de 2010

Para meditar!

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma" Richard Bach.
El resfrío "chorrea" cuando al cuerpo no se le permite llorar.
El dolor de garganta "quema" cuando no podemos refutar las injusticias.
El estómago arde cuando tragamos rabia.
La diabetes invade cuando la amargura duele.
El cuerpo engorda cuando la inseguridad pesa.
El dolor de cabeza martiriza cuando pensar lastima.
El corazón afloja cuando los proyectos parecen terminar.
La alergia aparece cuando algo se hace intolerable.
Las uñas se quiebran cuando nos sentimos amenazados.
El pecho aprieta cuando el orgullo está herido.
La presión sube cuando las respuestas no alcanzan.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior grita.
La fiebre calienta cuando las defensas enseñan los dientes.
El hígado tortura cuando la bronca no puede estallar.
Los huesos lastiman cuando la crítica se instala en la vida.
Los ojos no ven cuando la realidad es cruel.
Los riñones laceran cuando el miedo nos inunda.
Y tus dolores callados? Como hablan ellos en tu cuerpo?
Todos precisamos saludablemente de un oyente interesado.
Elegí con quién hablar, qué, donde, cuando y como!!!
Preferí alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.
Todo depende de nuestro esfuerzo personal, principalmente,  para hacer que sucedan las mutaciones en nuestra vida!!!

jueves, 7 de octubre de 2010

El Sentido de la vida no se Inventa, se descubre"-Viktor Frankl

Los seres humanos de todos los tiempos, se han hecho preguntas similares: ¿Quién soy?, ¿hacía donde voy?, ¿cuál es el sentido de la vida y de mi vida?.
Las respuestas a lo largo de la historia han sido inestables. Muchas de ellas se inscriben en los principios de las religiones o de los sistemas filosóficos, también se nutren de la sabiduría popular. Además de las creencias y los aprendizajes heredados, y en las tradiciones de los pueblos, de las comunidades y de los clanes, se requiere de la mirada interior, la exploración del propio ser, para encontrar los caminos profundos y personales.
Cada hombre y cada mujer requiere entrar en contacto esencial consigo mismo para encontrar sus respuestas en lo más misterioso de su alma, poner atención en conceptos tales como la libertad para elegir y decidir, y por ende en la responsabilidad que esto implica. En el sentido más esperanzador que sostienen al hombre y que no está totalmente determinado por sus condiciones históricas y sociales.
Sin embargo, no se puede negar la influencia de la sociedad, de la cultura, de la historia misma, en las creencias y actitudes de los individuos. Pudiéramos decir que existen terrenos más o menos fecundos para que los seres humanos desarrollen lo mejor de sí mismos o para que no lo hagan.
A nivel social y familiar, podemos encontrar ejemplos que promueven la comunicación y el respeto; y otros en los que el abuso, la violencia y la sin razón, son norma cotidiana. Desafortunadamente la sociedad de hoy en día, ofrece aspectos preocupantes en los que pareciera que el ser humano ha perdido la brújula de su existencia y la calidad de su esencia. No son raros los ejemplos que podrían llevarnos a cambiar el título de ciudadano por el de consumista, o cliente.
Consumir hoy es la regla de oro, hasta la indigestión. La creencia subyacente en este consumir inmenso, es la de que todo aquello que se compra, que se usa, que se posee o que se ingiere va a contribuir a llenar el vacío. La prueba de esto no es así es el hecho de que la satisfacción nunca llega. El consumidor siempre requiere más de lo mismo, o bien del nuevo modelo, bajo la creencia de que una nueva variable va a representar la satisfacción deseada. El ejemplo más dramático de esta lógica insana la encontramos en el consumo compulsivo de drogas psicoactivas, mal creciente de nuestros tiempos, que solo contribuye a aumentar el vacío existencial, a pesar de los efímeros momentos de exaltación químicamente inducida. Pero no solo los consumidores de drogas son presa de que algo o alguien de afuera va a solucionar el problema existencial. Son muchos los que confunden el nutrimento o el complemento con la solución. Algunas relaciones de pareja representan un buen ejemplo de este modo de vivir consumista en las que la atención se enfoca en el proceder del otro como fuente única de bienestar y de satisfacción. Las consecuencias de este tipo de concepción son la obsesión, el control y la insatisfacción a largo plazo. En cambio, cuando la relación se enfoca en un acompañarse y respetarse, conservando la responsabilidad y los propios anhelos, pueden construir un terreno fértil para el crecimiento de sus miembros. En este enfoque en lugar de controlar, se comparte.
Otro ejemplo de consumo sin satisfacción puede ser la actividad sexual cuando no se acompaña de ciertas actitudes como la responsabilidad, el respeto, la generosidad y en última instancia del afecto o el amor que agrega a la satisfacción sexual el componente de la intimidad y de la cercanía y por lo tanto confiere a la experiencia una mayor plenitud. El problema con el sexo compulsivo, es que al igual que los otros “Pseudosatisfactores” externos, en lugar de llenar el vacío lo ahondan.
La violencia es otro de los grandes males de nuestro tiempo. Ciertamente los hombres de todas las épocas han tenido una propensión a experimentar la violencia en determinadas circunstancias y han matado por ideales (el Rey, la religión, la patria), por hambre, por desesperación, por afán de poder o por combinación de estas o de otras causas. Seguramente si hacemos un balance histórico resultaremos ser la especie biológica más depredadora de sí misma. Pareciera que la guerra en algún grado forma parte y formará parte del transcurrir humano. Pero hay otros tipos de violencia. Una es la violencia cotidiana que inunda nuestras ciudades, nuestras calles y los mismos hogares de muchas familias. Es la violencia que absurdamente deja a unos hijos sin padre o sin madre, que secuestra y negocia con vidas humanas, que lanza a miles de niños a la barbarie de la vida en las calles, parques y alcantarillas, que arrebata a mucha gente su sustento o sus ahorros; es la violencia que propone una cultura de la muerte y no de la vida, que a veces se refleja en el cine, en la televisión, en la música, en las expresiones y costumbres de algunos grupos sociales. Sin duda el desempleo y el hambre juegan un papel en este tipo de violencia, no es el aspecto más importante. Por último, el que roba por hambre no necesita matar y con frecuencia no lo hace.
En primer lugar hay una profunda crisis de valores que sitúa al poder y al dinero –nuevamente la lógica- Consumista, utilitaria, adictiva- sobre el bien más preciado que es la vida humana. El respeto a la vida de todo aquel que nace es fundamento de todos los derechos humanos. La violación sistemática de este derecho forma parte de una sociedad enferma y decadente que ha perdido su propio horizonte.
La otra violencia se relaciona no con el narcotráfico, sino directamente con el consumo abusivo de alcohol, que transforma de tal manera la conducta, que pone a quien lo consume en situaciones de riesgo, en las que la violencia de cualquier tipo, ocasiona graves consecuencias.
Aún hay un tipo de violencia más sutil: la del hombre con otras especies naturales, la depredación sistemática, el ecocidio generalizado en aras de un supuesto progreso económico y material. La contaminación de los mares, de los ríos, de los campos, del aire, parece ser la regla. En esta vorágine destructiva, el ser humano se ubica separado de la naturaleza y esto también contribuye a su orfandad y a su extravío. Las culturas precolombinas (incluyendo lo que queda de ellas) tuvieron relaciones radicalmente distintas con el enorme entorno natural, seguramente se sentían integradas a él y esto les daba una sensación de pertenencia y de continuidad con el universo, era más congruente con el plan de hombre y con el plan divino la sacralización de lo natural, el culto al sol y a la tierra, al agua y al aire, a los animales y a las plantas, que el culto al dinero, al poder, al consumo y a los falsos profetas. Perderle el respeto a la naturaleza es una de las grandes perversidades de nuestros días, pues en el fondo es perderle el respeto a aquello de lo cual también estamos hechos y es perder uno de nuestros referentes vitales más importantes.
Viktor Frankl sobrevivió al holocausto durante la segunda guerra mundial después de haber estado confinado en un campo de concentración como tantos otros miles de judíos. La enorme lección de Frankl es el haber encontrado en ese ambiente adverso la esperanza y la fortaleza para sobrevivir y la inspiración para crear un método psicoterapéutico basado en la búsqueda del sentido o del significado: la logoterapia.
“El hallazgo del sentido se da cuando un ser humano:- Descubre una verdad sobre sí mismo: “Así soy Yo”. - Toma conciencia sobre alternativas de elección. - Experimenta su unicidad. - Actúa responsablemente. - Realiza actividades significativas. - Percibe la verdad, la belleza y el amor. - Trasciende sus intereses a través del amor y del servicio. - Transforma el dolor y el sufrimiento en oportunidades”.
El descubrimiento de sí mismo, con defectos y cualidades, con errores y aciertos, es decir, la aplicación de la auténtica humildad coloca a las personas en posición de asumir las propias limitaciones y potencialidades. Admitir las fallas y errores abre las posibilidades de cambio personal y no en la obsesión de cambiar o de controlar a otros. “Una de las mayores limitantes que los hombres pueden auto-imponerse es la de limitar sus opciones a las mínimas o con frecuencia a una sola posibilidad o alternativa. El hombre se vive así como víctima de las consecuencias que lo determinan en forma absoluta. Es cierto que el margen de posibilidades no siempre es muy amplío, pero aún en condiciones de estrechez reales, siempre hay opciones”. Los ejemplos múltiples los aportan seres en situaciones de discapacidad o de desventaja física o social que abre puertas dando muestra de lo que se puede lograr cuando alguien se lo propone a pesar de la adversidad. El mismo camino de Viktor Frankl nos muestra esta posibilidad de elegir: difícilmente puede concebirse algo más desolador y aterrador que un capo de concentración y ahí fue donde desarrolló este médico un método basado en la esperanza. El discapacitado físico que triunfa en el deporte, el hombre o la mujer que se sobreponen a la tragedia, las minorías marginadas que viven con dignidad y con alegría su diferencia, el pobre que se supera, el rico que comparte su riqueza, la mujer que decide romper los paradigmas de sumisión tradicionales, el hijo de un alcohólico que decide no beber, el joven que responsablemente decide romper con una imposición familiar; todos estos y muchos más son ejemplos de cómo el hombre tiene la capacidad de abrir puertas: siempre si uno así lo decide hay, por una puerta que se cierra, otras que pueden abrirse. El problema no radica en la falta de puertas reales o potenciales, sino en la actitud mental que no visualiza “más allá de sus propias narices”. La vida es una gama inmensa de posibilidades y de oportunidades; para verlas se requiere una actitud mental abierta y propositiva.
Cada ser es único en tanto que posee características que lo distinguen de otros seres humanos. Por ello ciertas respuestas existenciales residen en el interior de cada hombre y de cada mujer. Cada persona tiene sus propios talentos y también sus propias limitantes. Los seres humanos son no solo aquello que se les ve sino también aquello que traen oculto y que les puede permitir ser seres más plenos y desarrollados. Carl Rogers, probablemente el psicólogo que mejor ha expresado la necesidad de considerar la subjetividad en el ser humano, habla del “proceso de convertirse en persona”, refiriéndose precisamente a ser aquello que responde a los propios anhelos, a las propias capacidades, a la propia esencia; en contraposición a aquellos patrones y expectativas sociales o culturales. Esto no se refiere a romper por rebeldía o por resentimiento, pues en este caso hablamos de reaccionar ante otros y no de actuar por sí y para sí. El que reacciona no sigue los dictados de su corazón y en el fondo depende tanto como aquel que se somete sin excepciones. Llegar a ser aquella persona que cada quien está destinada a ser, no significa actuar en contra de nadie sino a favor de sí mismo. El encuentro y la aceptación de este ser particular y único que cada quien, constituye la base de la autoestima y esta a su vez es el ingrediente básico del bienestar personal.
Quizás una de las lecciones indispensables que tenemos que extraer de este siglo es sobre la necesidad de tolerar o aún más, de respetar las diferencias.

Uno de los grandes retos es el de aprender a vivir la tolerancia o mejor aún el respeto. La primera implica el reconocimiento de que el otro está ahí, que es distinto a mí y de que tengo que coexistir pacíficamente con él. El respeto es una actitud mucho más profunda y generosa, pues implica el reconocimiento de la riqueza y del potencial en la diferencia y es una actitud que reconoce el valor de cada ser humano que admite y aprecia su propia unicidad, que se autoexplora y autocrítica sanamente, está bien colocado para respetar a otros seres humanos. Como decía Carl Rogers: “Entre más ahondo en mí mismo como persona, más afirmo mi raíz comunitaria con los otros hombres”.
Vivir con responsabilidad es la consecuencia lógica de la libertad. Vivir con responsabilidad implica asumir la propia vida, los actos y sus consecuencias. Aquel que vive enfocado en lo que hacen o dejan de hacer los demás y justifica a partir de ello sus fracasos y desatinos, ansiedades y depresiones es un ser que no está viviendo responsablemente.

Bajo este enfoque la atención se centra en las consecuencias más que en las causas de la conducta humana, bajo la premisa de que el hombre siempre puede modificar su conducta hacia patrones más responsables que se traducen en autorrealización personal y en la satisfacción de dos necesidades básicas, comunes a toda la especie humana: “amar y ser amado” y “sentirse valioso ante sí mismo y ante otros.

Significación es sentido, es satisfacción, es trascendencia. También el significado se encuentra a través de percibir la belleza y de recibir el amor. Mar y montaña, cielos y nubes, ríos y lagunas, árboles y pastizales, nieblas y nieve, sol, luna, estrellas, conjugación de colores entre los que destacan el azul y el verde y de este surgen tonalidades intensas de rosas, amarillos, naranjas, blancos, rojos, violetas. Tonalidades distintivas para cada época del año, para cada región, para cada rincón. La apreciación y el disfrute de lo bello en cualquiera de sus manifestaciones es otra fuente de riqueza para la vasta sensibilidad humana. Aquí también es dar a los sentidos no solo el aspecto utilitario, sino el papel que tienen para vincularnos a través de la belleza con lo más íntimo y profundo del alma humana.
El concepto del amor se relaciona íntimamente con el concepto de servir, es decir, la preocupación sana y genuina por otros traducida en acciones concretas de ayuda, de apoyo y de solidaridad con otros. La esperanza debe y puede ser más grande que los problemas que nos aquejan.
Un último punto en la búsqueda de sentido, es la transformación de las experiencias dolorosas en oportunidades. Esta posición ante el dolor, no se recrea con él en una actitud estéril y masoquista, sino que enfrenta el dolor inherente el hecho mismo de vivir con una postura creativa y esperanzadora.
La recuperación es ante todo la búsqueda de nuevos sentidos y significados ante un vacío profundo y doloroso. El dolor adquiere sentido para buscar en lo más profundo de sí mismo los nuevos motivos para vivir, para valorar la salud, la vida y el amor, para encontrar el sentido del servicio, en suma, para vincularse significativamente con los valores, con las personas, con el trabajo, con el servicio, con la naturaleza, con el universo y con lo divino.
Todos necesitamos en nuestras vidas y que es precisamente la idea de un “proyecto de vida” que incluye metas y objetivos, abarcando las diferentes áreas vitales: salud, educación, relaciones, etc. Para construir este proyecto necesitamos tomar la inspiración y el aliento afuera para buscar la respuesta final adentro de nuestro ser.


miércoles, 6 de octubre de 2010

Gozar mi vida, tu vida, merecer la felicidad!

Todos somos creadores de nuestro discurrir cotidiano.
La vida se crea por la fuerza de las emociones y del pensamiento.
Ser feliz es una desición personal. El éxito es el resultado de la responsabilidad con la que encaramos nuestros actos.
La dicha que se derrame en nuestra existencia es un producto personal, cuidadosamente estructurado por el pensamiento positivo.
Lo igual atrae lo igual, es un axioma largamente conocido por los cultores de las Ciencias Ocultas y lleva funcionando desde el comienzo del Universo.
Por eso, Pensamientos Positivos atraen positividad a nuestra vida, sentimientos de inferioridad atraen amargura y desprecio.
Las emociones son el motor de los deseos. Y, como decía mi madre; desea con todo tu corazón para que se transforme en realidad.
Por eso estoy aquí, para que nos acompañemos en el proceso de crecer desde adentro hacia afuera, de lo profundo de tu ser hacia los confines del Universo. Para ayudarte a descubrir que MERECES SER FELIZ!