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jueves, 21 de octubre de 2010

Hoy reflexionamos con Wayne Dyer

Si usted no es su pasado, ¿quién es? Wayne Dyer
El famoso poeta libanés Kahlil Gibran escribió que sólo hubo una ocasión en su vida en que le faltaron las palabras. Fue cuando alguien le preguntó:
"¿Quién es usted?". Es una cuestión imposible de responder con apalabras, porque lo que somos carece de forma, y las palabras pertenecen al mundo de las formas. La respuesta a esta pregunta no se encuentra en el ámbito formal.
Cada uno de nosotros es un alma con un cuerpo, no un cuerpo con un alma. El alma no puede ser medida ni observada. Quizá la mejor manera de responder a la pregunta sea observando lo que no somos.
Me encanta la manera en que Nisargadatta Maharaj responde a este interrogante en I Am That (yo soy eso). Este autor escribe: Del mismo modo que los colores de esta alfombra los origina la luz, pero la luz no es el color, así el mundo es obra tuya, pero tú no eres el mundo. A eso que crea y mantiene el mundo puedes llamarlo Dios o providencia, pero en definitiva tú eres la prueba de que Dios existe, no al revés. Porque antes de que pueda plantearse ninguna pregunta acerca de Dios, tú debes estar allí para plantearla. Usted es la esencia, invisible, que demuestra la existencia de Dios y del mundo.
Más adelante en este pasaje, Maharaj añade:
El cuerpo está hecho de alimento y la mente de pensamientos. Considéralos tal como son. El desasimiento del cuerpo, cuando es natural y espontáneo, constituye la liberación. No necesitas saber lo que eres. Basta saber lo que no eres. Lo que eres nunca lo sabrás, porque cada descubrimiento revela nuevas dimensiones que conquistar. Lo desconocido no tiene límites... Imponte tareas en apariencia imposibles... ésa es la manera.
Su historia ha intentado convencerle de que a usted le corresponde tal o cual etiqueta que le han asignado. Usted adoptó esas etiquetas. Para borrar su pasado, es necesario que se quite todas esas etiquetas artificiales.
He aquí algunas de las cosas que usted no es:
Usted no es su nombre. Mi nombre, Wayne, traducido literalmente significa"constructor de carretas". El apellido Dyer significa "tintorero". Los indios de Norteamérica usaban nombres como Baila con Lobos o Pequeña Paloma Blanca para describirse los unos a los otros. En ambos casos, los nombres, las etiquetas, no expresan lo que las personas son.
El nombre le fue dado para ayudar a distinguir su cuerpo de los otros cuerpos de su entorno, y para proporcionarles a los demás una palabra que pudieran usar cuando querían referirse a usted. Pero ni por un momento piense que el nombre es usted. En realidad, el nombre es quien usted no es. Usted no es su cuerpo. Fíjese en el posesivo de la expresión "su cuerpo". Esto da a entender que el cuerpo es algo que se posee. Usted es el poseedor del cuerpo y la fuerza invisible que hay en él, pero no es el cuerpo en sí.
El cuerpo no es nada más que un conglomerado que incluye huesos, cartílagos, sangre, hierro, calcio, piel... Al consultar su pasado, hallará muchísimos traumas en torno a la importancia del cuerpo. ¿Le enseñaron que el aspecto decía mucho acerca de usted? A la mayoría de nosotros nos enseñaron a pasar horas delante de los espejos preocupándonos por la postura, el físico, la piel, la ausencia o presencia de pelo vello, el peso, la estatura y demás.
Pero estamos ante un falso yo.
Usted posee un cuerpo. No es un cuerpo. Usted no es su mente. Del mismo modo que decimos "su" cuerpo, también decimos "su" mente. Esto da a entender que usted es el dueño de la mente.
Con la mente piensa, y por lo tanto hay unos pensamientos y existe un ente pensante. Cuando le preguntaron a Maharaj si la mente era la persona, contestó: "Examínala con atención y verás que la mente siempre bulle en ideas. En ocasiones puede quedarse en blanco, pero lo hace durante un rato y retorna a su habitual inquietud. Una mente calmada no es una mente plácida. Dices que quieres pacificar tu mente. ¿Está en paz el que quiere pacificarla?". ¡Qué maravillosa pregunta, qué estimulante!
¿Quién es el dueño de la mente? ¿El dueño que busca paz está él mismo en paz? Quien en realidad es usted no es la mente sino el yo que hay tras de la mente. Y tal dueño no se encuentra en el plano de lo físico. Durante la mayor parte de la vida le han enseñado que usted es su mente. Ha estado formándose, asistiendo a clases ad infinitum e identificándose de alguna forma con lo que sabe.
Al dejar atrás su pasado, dejará atrás la idea de que usted es su mente. Usted no es su ocupación. Usted no es ni ingeniero ni profesor ni secretario ni tendero. Son elecciones que ha hecho su invisible yo como forma de cumplir con su misión en el aquí y ahora.
Cuanto más defina su trabajo su personalidad, más difícil le resultará conocer la verdad y alcanzar la libertad. Le es más fácil lograr la satisfacción y ser consciente de ser una criatura divina a cualquier vagabundo anónimo que haya desempeñado muchos trabajos, que a una celebridad atrapada en su imagen pública.
Identificarse con el trabajo que se desempeña puede mantenerle apartado de su verdadero yo superior. Puede inhibir su capacidad para conocer su yo espiritual, puesto que usted ha hecho que su vida gire en torno a su trabajo. Deshacerse del pasado implica despojarse de la idea de que uno es lo que hace. Recuerde este ejercicio de lógica: si uno es lo que hace, entonces uno no es lo que no hace.
Cuando se cree que uno es su trabajo, lo que se está haciendo es seguir una rutina establecida para dar un valor a vida; pero un valor que no tiene sentido. Nuestro yo espiritual no participa en esa tarea.
Al deshacerse de su pasado, abandona esta idea. Se convierte en lo que Stuart Wilde, en su sincero y brillante libro, The Whispering Wind of Change (Los susurrantes vientos del cambio), llama "volverse un minimalista". Los siguientes fragmentos despertarán su deseo de leer esta magnífica obra:
Nunca avances con prisa. Camina con lentitud, habla sopesando las palabras. Nunca te dejes llevar por las emociones y jamás permitas que la gente te manipule... Siempre hay otra posibilidad, siempre otro momento, y hay cinco mil millones de personas... Diles que tienes todo el tiempo del mundo, porque lo tienes, eres infinito. Recuerda que la más grande sabiduría que puedes alcanzar es la del no hacer. Son los tratos y situaciones que evitas los que te ayudan a conservar energía y permanecer independiente y fuerte... Con cada cosa que te comprometas, aumentarás tu carga.
Haga el esfuerzo de quitarse las etiquetas, y tenga presente que no es lo que hace. Usted es el que observa al yo que hace. Usted no es sus relaciones. Sin duda, la corriente de amor que existe entre usted y los integrantes de su círculo inmediato es muy importante, pero no es quien usted es.
Usted es un alma individual conectada con el todo, pero no es esa relación que mantiene con el todo. Identificarse con las relaciones proporciona gran frustración porque cada vez que hay un pequeño problema en ellas, como siempre habrá, uno se siente desdichado.
Recuerde que es eterno, y eso es inmutable. Mantiene un gran número de relaciones, todas las cuales son importantes, pero llegan y se van como su vida corporal, que va de la nada al aquí y ahora y acaba volviendo a la nada. Es un ir y venir y por lo tanto algo mutable.
Deshacerse del pasado implica despojarse de la creencia de que una relación fracasada le convierte a uno en un fracasado. No existen relaciones fracasadas. Con cada persona que entra en su vida y sale de ella se ha procedido a un mutuo compartir de lecciones de vida.
Algunos tienen papeles más largos que otros en la representación, pero a la postre, usted volverá a su relación con el absoluto. Nunca tiene que juzgarse a sí mismo de manera negativa por la naturaleza de sus relaciones. Puede aprender de todas ellas, sabiendo que usted es el observador de cuanto ocurre.
Usted no es su país, ni su raza ni su religión. Usted es un espíritu eterno, no un estadounidense, chino o africano. Carece de importancia el cuerpo que habite, el punto geográfico al que haya llegado, y la religión en la que crea. En la nada no hay ni budistas, ni católicos ni presbiterianos. Éstas son clasificaciones hechas para distinguirnos los unos de los otros en nuestra forma presente.
Estas identidades sólo tienen sentido en el paréntesis de la eternidad que denominamos vida. Rechácela y se identificará con el reino del espíritu.
Entonces ya no estará dispuesto a librar las luchas de sus ancestros, que han intentado convencerle de a quién debe odiar y a quién amar. Ya no asumirá la creencia tribal que le hace percibirse como mejor que otros en virtud de su lugar de nacimiento o color de piel.
Su pasado le ha transmitido las costumbres de su grupo. Pero usted no necesita estas limitaciones. Despójese de esa identificación con las etiquetas, y escoja la nueva perspectiva; la conciencia de la unidad. Usted está unido con todas las almas. Su apariencia o lugar de nacimiento carecen de relevancia.
Los que aún se encuentran atrapados por esas creencias le llamarán traidor, ingrato. Usted será capaz de darles amor y no tener en cuenta sus acusaciones.
En nombre de Dios y de la patria se han hecho las guerras y se ha asesinado a millares de millones de seres humanos. Usted sabe, al igual que todos, que esto es una violación de las leyes de Dios, que es inconsecuente con las enseñanzas de todos los maestros espirituales que alguna vez han caminado entre nosotros.
Sin embargo, la pauta persiste. ¿Por qué? Porque nos aferramos a nuestros pasados como si fueran nuestras identidades. Niéguese a identificarse con las etiquetas del grupo.
Verse a sí mismo como un ser espiritual sin etiquetas es una manera de transformar el mundo y alcanzar un lugar sagrado. Comience por tomar la decisión de ser libre despojándose de su pasado. Cuando uno se deshace de su historia sabe que no es ni su nombre, ni su cuerpo, ni su mente, ni su ocupación, ni sus relaciones, ni su identidad étnica o cultural. Así pues, ¿quién es usted? Lo que queda es lo invisible, lo intangible, aquello que constituye el núcleo del mensaje.
Lo que tenemos es similar a lo que un seguidor le pidió a Nisargadatta Maharaj que le aclarara. "Cuando miro a mi interior, encuentro sensaciones y percepciones, pensamientos y sentimientos, deseos y temores, recuerdos y expectativas. Estoy inmerso en esa nube y no veo nada más", le explicó.
Nisargadatta Maharaj, que vivía en los suburbios de Bombay, en una humilde choza de adobe, evitando toda posesión y entregado a aquellos que buscaban conciencia espiritual, respondió: "El que ve todo esto, y también la nada, es el maestro interior. Sólo el es, todo lo demás parece ser. Es tu propio yo, tu esperanza y seguridad de libertad; encuéntralo, aférrate a él, y estarás seguro y a salvo"
¡Qué gran mensaje! El ser espectador es todo su ser. Es la respuesta. No puede describirse con palabras, pero lo conocerá mejor cuando se despoje de su pasado.

domingo, 17 de octubre de 2010

De dónde nace

“GOZAR MI VIDA”
Pienso profunda y verdaderamente que toda vida humana, aún rodeada de las peores circunstancias, es digna de ser vivida, que tiene un sentido que debemos encontrar, ya que no lo deducimos de manera inmediata. El sentido ayuda a mitigar el desconsuelo, pues existen muchas formas diferentes de enfrentarse a él. Cuando alguien otorga sentido a una situación perversa está subsanando la negatividad en una dirección positiva: el consuelo que surge como consecuencia del significado del sentido íntimo que un sujeto otorga intransferiblemente a una situación concreta. La vivencia del sentido es una experiencia subjetiva, igual que la felicidad, pues aquello que hace feliz a una persona no hace feliz a otra, ya que cada quien es único e irrepetible. Mis vivencias de dolor profundo, causadas por la infidelidad del hombre que amé, me enfrentaron a la locura y a la muerte. En tales circunstancias, luché denodadamente para no resignarme a quebrar interiormente y no dejarle ganar la batalla al sin sentido, al hoyo oscuro, interminable que sentía que devoraba mi vida. Internaciones, curas de sueño, psicoanálisis, medicación, nada bastaba. Caía más pesadamente todavía. De pronto, el comprender, el desentrañar el sentido de lo que había pasado, se abrió paso en mi mente, como un rayo de luz. No sólo sobreviví a la situación trágica por la que pasan miles de desencantados, sino que también volví a vivir con ilusión y alegría una vez que quedó atrás aquella experiencia. Durante el tiempo que estuve internada no dejé de pensar en mis padres ni en mi hermana, que estaban en Buenos Aires, (yo en Frankfurt) y el hecho de volver a verlos era una promesa que me daba fuerza para seguir peleando para poner mi mente de pie. Por lo tanto, el amor a los míos fue uno de los sentidos que encontré para seguir viviendo a pesar de la dificultad y dureza de la depresión aguda. Otro motivo fue seguir investigando en las cosas que descubría en mis emociones y en el dialogo interno, muchas veces torturante. La psicología que había estudiado y practicado todo el tiempo anterior, no me daba respuestas a la angustia infinita que me encarcelaba con grilletes de acero, pues los puntos positivos del pensamiento freudiano reducían en exceso la esencia de la naturaleza humana que cobraba otra dimensión, vista desde adentro, hurgando en sus huesos. El hecho de dotar de sentido experiencias tales como la traición, la mentira, el desamor, la violencia, la enfermedad o la muerte conforta al humano, ya que contribuye con razones o motivos que encuadran el sufrimiento en un punto del tiempo y el espacio dentro de la historia del sujeto, pero no de su totalidad. Por lo tanto queda resto indemne para ser vivido. Entonces entendí que no hay ninguna situación en la vida que realmente carezca de sentido. Esto significa que los aspectos aparentemente negativos de la existencia, y en especial el pentágono trágico en la que se incluyen dolor, culpa, castigo, pecado y muerte, pueden también transformarse en algo positivo cuando se observan desde la perspectiva correcta. Es decir, así como el ser humano puede añadir, con su actitud personal, sufrimiento al propio sufrimiento, como sucede cuando una persona se recrea continuamente en su propio dolor, (la víctima), cayendo, en la más oscura depresión, que es la huída de una situación por no se enfrenta, la felicidad empieza por la actitud que se adopta ante las circunstancias externas y comienza con la aceptación. La vida tiene alegría y placer, dolor y tristeza. Todos tendemos de manera natural a la felicidad y evitando en lo posible el sufrimiento. Sin embargo, el ser humano busca el sentido de las cosas, pues existen situaciones de las que no podemos huir por mucho que queramos, como queda de manifiesto en el caso concreto de un accidente, un abandono. Es en ese momento, donde el aturdimiento puede brotar en el alma, cuando aparece la necesidad de la búsqueda del sentido de esa situación. -El sentido aporta esperanza. El sin sentido, desesperación-. La esperanza es el regalo que una persona logra absorber en un momento de dificultad, ya que es una emoción orientada hacia el futuro, es decir, hacia un bien que está por venir. En cambio, la desesperanza cierra toda puerta hacia el mañana, porque transmite un grado de negatividad, tristeza e impaciencia tan elevado, que tapa la visión del proyecto. Otro de los ingredientes importantísimo en las situaciones complicadas, es el humor. Tener la capacidad de relativizarse y hacer bromas sobre uno mismo es una herramienta enorme para afrontar con éxito toda dificultad. Por supuesto, no es fácil utilizar el sentido del humor en un momento de dificultad ya que se trata de una capacidad que surge de forma espontánea. Sin embargo, en algunas ocasiones también puede trabajarse el humor y la risa, aún de manera forzada. Aunque sea un gran esfuerzo, produce tal actitud beneficiosa, no sólo para la salud anímica, sino también para estrechar lazos con otras personas a través del compañerismo, la amistad, la solidaridad o el amor. HUMOR, TRABAJO, ARTE, CREATIVIDAD Y ACTITUD: son algunas de las herramientas que podemos usar en la reconstrucción del SÍ MISMO. Un abrazo.- Tabby

domingo, 10 de octubre de 2010

Para meditar!

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma" Richard Bach.
El resfrío "chorrea" cuando al cuerpo no se le permite llorar.
El dolor de garganta "quema" cuando no podemos refutar las injusticias.
El estómago arde cuando tragamos rabia.
La diabetes invade cuando la amargura duele.
El cuerpo engorda cuando la inseguridad pesa.
El dolor de cabeza martiriza cuando pensar lastima.
El corazón afloja cuando los proyectos parecen terminar.
La alergia aparece cuando algo se hace intolerable.
Las uñas se quiebran cuando nos sentimos amenazados.
El pecho aprieta cuando el orgullo está herido.
La presión sube cuando las respuestas no alcanzan.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior grita.
La fiebre calienta cuando las defensas enseñan los dientes.
El hígado tortura cuando la bronca no puede estallar.
Los huesos lastiman cuando la crítica se instala en la vida.
Los ojos no ven cuando la realidad es cruel.
Los riñones laceran cuando el miedo nos inunda.
Y tus dolores callados? Como hablan ellos en tu cuerpo?
Todos precisamos saludablemente de un oyente interesado.
Elegí con quién hablar, qué, donde, cuando y como!!!
Preferí alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.
Todo depende de nuestro esfuerzo personal, principalmente,  para hacer que sucedan las mutaciones en nuestra vida!!!

jueves, 7 de octubre de 2010

El Sentido de la vida no se Inventa, se descubre"-Viktor Frankl

Los seres humanos de todos los tiempos, se han hecho preguntas similares: ¿Quién soy?, ¿hacía donde voy?, ¿cuál es el sentido de la vida y de mi vida?.
Las respuestas a lo largo de la historia han sido inestables. Muchas de ellas se inscriben en los principios de las religiones o de los sistemas filosóficos, también se nutren de la sabiduría popular. Además de las creencias y los aprendizajes heredados, y en las tradiciones de los pueblos, de las comunidades y de los clanes, se requiere de la mirada interior, la exploración del propio ser, para encontrar los caminos profundos y personales.
Cada hombre y cada mujer requiere entrar en contacto esencial consigo mismo para encontrar sus respuestas en lo más misterioso de su alma, poner atención en conceptos tales como la libertad para elegir y decidir, y por ende en la responsabilidad que esto implica. En el sentido más esperanzador que sostienen al hombre y que no está totalmente determinado por sus condiciones históricas y sociales.
Sin embargo, no se puede negar la influencia de la sociedad, de la cultura, de la historia misma, en las creencias y actitudes de los individuos. Pudiéramos decir que existen terrenos más o menos fecundos para que los seres humanos desarrollen lo mejor de sí mismos o para que no lo hagan.
A nivel social y familiar, podemos encontrar ejemplos que promueven la comunicación y el respeto; y otros en los que el abuso, la violencia y la sin razón, son norma cotidiana. Desafortunadamente la sociedad de hoy en día, ofrece aspectos preocupantes en los que pareciera que el ser humano ha perdido la brújula de su existencia y la calidad de su esencia. No son raros los ejemplos que podrían llevarnos a cambiar el título de ciudadano por el de consumista, o cliente.
Consumir hoy es la regla de oro, hasta la indigestión. La creencia subyacente en este consumir inmenso, es la de que todo aquello que se compra, que se usa, que se posee o que se ingiere va a contribuir a llenar el vacío. La prueba de esto no es así es el hecho de que la satisfacción nunca llega. El consumidor siempre requiere más de lo mismo, o bien del nuevo modelo, bajo la creencia de que una nueva variable va a representar la satisfacción deseada. El ejemplo más dramático de esta lógica insana la encontramos en el consumo compulsivo de drogas psicoactivas, mal creciente de nuestros tiempos, que solo contribuye a aumentar el vacío existencial, a pesar de los efímeros momentos de exaltación químicamente inducida. Pero no solo los consumidores de drogas son presa de que algo o alguien de afuera va a solucionar el problema existencial. Son muchos los que confunden el nutrimento o el complemento con la solución. Algunas relaciones de pareja representan un buen ejemplo de este modo de vivir consumista en las que la atención se enfoca en el proceder del otro como fuente única de bienestar y de satisfacción. Las consecuencias de este tipo de concepción son la obsesión, el control y la insatisfacción a largo plazo. En cambio, cuando la relación se enfoca en un acompañarse y respetarse, conservando la responsabilidad y los propios anhelos, pueden construir un terreno fértil para el crecimiento de sus miembros. En este enfoque en lugar de controlar, se comparte.
Otro ejemplo de consumo sin satisfacción puede ser la actividad sexual cuando no se acompaña de ciertas actitudes como la responsabilidad, el respeto, la generosidad y en última instancia del afecto o el amor que agrega a la satisfacción sexual el componente de la intimidad y de la cercanía y por lo tanto confiere a la experiencia una mayor plenitud. El problema con el sexo compulsivo, es que al igual que los otros “Pseudosatisfactores” externos, en lugar de llenar el vacío lo ahondan.
La violencia es otro de los grandes males de nuestro tiempo. Ciertamente los hombres de todas las épocas han tenido una propensión a experimentar la violencia en determinadas circunstancias y han matado por ideales (el Rey, la religión, la patria), por hambre, por desesperación, por afán de poder o por combinación de estas o de otras causas. Seguramente si hacemos un balance histórico resultaremos ser la especie biológica más depredadora de sí misma. Pareciera que la guerra en algún grado forma parte y formará parte del transcurrir humano. Pero hay otros tipos de violencia. Una es la violencia cotidiana que inunda nuestras ciudades, nuestras calles y los mismos hogares de muchas familias. Es la violencia que absurdamente deja a unos hijos sin padre o sin madre, que secuestra y negocia con vidas humanas, que lanza a miles de niños a la barbarie de la vida en las calles, parques y alcantarillas, que arrebata a mucha gente su sustento o sus ahorros; es la violencia que propone una cultura de la muerte y no de la vida, que a veces se refleja en el cine, en la televisión, en la música, en las expresiones y costumbres de algunos grupos sociales. Sin duda el desempleo y el hambre juegan un papel en este tipo de violencia, no es el aspecto más importante. Por último, el que roba por hambre no necesita matar y con frecuencia no lo hace.
En primer lugar hay una profunda crisis de valores que sitúa al poder y al dinero –nuevamente la lógica- Consumista, utilitaria, adictiva- sobre el bien más preciado que es la vida humana. El respeto a la vida de todo aquel que nace es fundamento de todos los derechos humanos. La violación sistemática de este derecho forma parte de una sociedad enferma y decadente que ha perdido su propio horizonte.
La otra violencia se relaciona no con el narcotráfico, sino directamente con el consumo abusivo de alcohol, que transforma de tal manera la conducta, que pone a quien lo consume en situaciones de riesgo, en las que la violencia de cualquier tipo, ocasiona graves consecuencias.
Aún hay un tipo de violencia más sutil: la del hombre con otras especies naturales, la depredación sistemática, el ecocidio generalizado en aras de un supuesto progreso económico y material. La contaminación de los mares, de los ríos, de los campos, del aire, parece ser la regla. En esta vorágine destructiva, el ser humano se ubica separado de la naturaleza y esto también contribuye a su orfandad y a su extravío. Las culturas precolombinas (incluyendo lo que queda de ellas) tuvieron relaciones radicalmente distintas con el enorme entorno natural, seguramente se sentían integradas a él y esto les daba una sensación de pertenencia y de continuidad con el universo, era más congruente con el plan de hombre y con el plan divino la sacralización de lo natural, el culto al sol y a la tierra, al agua y al aire, a los animales y a las plantas, que el culto al dinero, al poder, al consumo y a los falsos profetas. Perderle el respeto a la naturaleza es una de las grandes perversidades de nuestros días, pues en el fondo es perderle el respeto a aquello de lo cual también estamos hechos y es perder uno de nuestros referentes vitales más importantes.
Viktor Frankl sobrevivió al holocausto durante la segunda guerra mundial después de haber estado confinado en un campo de concentración como tantos otros miles de judíos. La enorme lección de Frankl es el haber encontrado en ese ambiente adverso la esperanza y la fortaleza para sobrevivir y la inspiración para crear un método psicoterapéutico basado en la búsqueda del sentido o del significado: la logoterapia.
“El hallazgo del sentido se da cuando un ser humano:- Descubre una verdad sobre sí mismo: “Así soy Yo”. - Toma conciencia sobre alternativas de elección. - Experimenta su unicidad. - Actúa responsablemente. - Realiza actividades significativas. - Percibe la verdad, la belleza y el amor. - Trasciende sus intereses a través del amor y del servicio. - Transforma el dolor y el sufrimiento en oportunidades”.
El descubrimiento de sí mismo, con defectos y cualidades, con errores y aciertos, es decir, la aplicación de la auténtica humildad coloca a las personas en posición de asumir las propias limitaciones y potencialidades. Admitir las fallas y errores abre las posibilidades de cambio personal y no en la obsesión de cambiar o de controlar a otros. “Una de las mayores limitantes que los hombres pueden auto-imponerse es la de limitar sus opciones a las mínimas o con frecuencia a una sola posibilidad o alternativa. El hombre se vive así como víctima de las consecuencias que lo determinan en forma absoluta. Es cierto que el margen de posibilidades no siempre es muy amplío, pero aún en condiciones de estrechez reales, siempre hay opciones”. Los ejemplos múltiples los aportan seres en situaciones de discapacidad o de desventaja física o social que abre puertas dando muestra de lo que se puede lograr cuando alguien se lo propone a pesar de la adversidad. El mismo camino de Viktor Frankl nos muestra esta posibilidad de elegir: difícilmente puede concebirse algo más desolador y aterrador que un capo de concentración y ahí fue donde desarrolló este médico un método basado en la esperanza. El discapacitado físico que triunfa en el deporte, el hombre o la mujer que se sobreponen a la tragedia, las minorías marginadas que viven con dignidad y con alegría su diferencia, el pobre que se supera, el rico que comparte su riqueza, la mujer que decide romper los paradigmas de sumisión tradicionales, el hijo de un alcohólico que decide no beber, el joven que responsablemente decide romper con una imposición familiar; todos estos y muchos más son ejemplos de cómo el hombre tiene la capacidad de abrir puertas: siempre si uno así lo decide hay, por una puerta que se cierra, otras que pueden abrirse. El problema no radica en la falta de puertas reales o potenciales, sino en la actitud mental que no visualiza “más allá de sus propias narices”. La vida es una gama inmensa de posibilidades y de oportunidades; para verlas se requiere una actitud mental abierta y propositiva.
Cada ser es único en tanto que posee características que lo distinguen de otros seres humanos. Por ello ciertas respuestas existenciales residen en el interior de cada hombre y de cada mujer. Cada persona tiene sus propios talentos y también sus propias limitantes. Los seres humanos son no solo aquello que se les ve sino también aquello que traen oculto y que les puede permitir ser seres más plenos y desarrollados. Carl Rogers, probablemente el psicólogo que mejor ha expresado la necesidad de considerar la subjetividad en el ser humano, habla del “proceso de convertirse en persona”, refiriéndose precisamente a ser aquello que responde a los propios anhelos, a las propias capacidades, a la propia esencia; en contraposición a aquellos patrones y expectativas sociales o culturales. Esto no se refiere a romper por rebeldía o por resentimiento, pues en este caso hablamos de reaccionar ante otros y no de actuar por sí y para sí. El que reacciona no sigue los dictados de su corazón y en el fondo depende tanto como aquel que se somete sin excepciones. Llegar a ser aquella persona que cada quien está destinada a ser, no significa actuar en contra de nadie sino a favor de sí mismo. El encuentro y la aceptación de este ser particular y único que cada quien, constituye la base de la autoestima y esta a su vez es el ingrediente básico del bienestar personal.
Quizás una de las lecciones indispensables que tenemos que extraer de este siglo es sobre la necesidad de tolerar o aún más, de respetar las diferencias.

Uno de los grandes retos es el de aprender a vivir la tolerancia o mejor aún el respeto. La primera implica el reconocimiento de que el otro está ahí, que es distinto a mí y de que tengo que coexistir pacíficamente con él. El respeto es una actitud mucho más profunda y generosa, pues implica el reconocimiento de la riqueza y del potencial en la diferencia y es una actitud que reconoce el valor de cada ser humano que admite y aprecia su propia unicidad, que se autoexplora y autocrítica sanamente, está bien colocado para respetar a otros seres humanos. Como decía Carl Rogers: “Entre más ahondo en mí mismo como persona, más afirmo mi raíz comunitaria con los otros hombres”.
Vivir con responsabilidad es la consecuencia lógica de la libertad. Vivir con responsabilidad implica asumir la propia vida, los actos y sus consecuencias. Aquel que vive enfocado en lo que hacen o dejan de hacer los demás y justifica a partir de ello sus fracasos y desatinos, ansiedades y depresiones es un ser que no está viviendo responsablemente.

Bajo este enfoque la atención se centra en las consecuencias más que en las causas de la conducta humana, bajo la premisa de que el hombre siempre puede modificar su conducta hacia patrones más responsables que se traducen en autorrealización personal y en la satisfacción de dos necesidades básicas, comunes a toda la especie humana: “amar y ser amado” y “sentirse valioso ante sí mismo y ante otros.

Significación es sentido, es satisfacción, es trascendencia. También el significado se encuentra a través de percibir la belleza y de recibir el amor. Mar y montaña, cielos y nubes, ríos y lagunas, árboles y pastizales, nieblas y nieve, sol, luna, estrellas, conjugación de colores entre los que destacan el azul y el verde y de este surgen tonalidades intensas de rosas, amarillos, naranjas, blancos, rojos, violetas. Tonalidades distintivas para cada época del año, para cada región, para cada rincón. La apreciación y el disfrute de lo bello en cualquiera de sus manifestaciones es otra fuente de riqueza para la vasta sensibilidad humana. Aquí también es dar a los sentidos no solo el aspecto utilitario, sino el papel que tienen para vincularnos a través de la belleza con lo más íntimo y profundo del alma humana.
El concepto del amor se relaciona íntimamente con el concepto de servir, es decir, la preocupación sana y genuina por otros traducida en acciones concretas de ayuda, de apoyo y de solidaridad con otros. La esperanza debe y puede ser más grande que los problemas que nos aquejan.
Un último punto en la búsqueda de sentido, es la transformación de las experiencias dolorosas en oportunidades. Esta posición ante el dolor, no se recrea con él en una actitud estéril y masoquista, sino que enfrenta el dolor inherente el hecho mismo de vivir con una postura creativa y esperanzadora.
La recuperación es ante todo la búsqueda de nuevos sentidos y significados ante un vacío profundo y doloroso. El dolor adquiere sentido para buscar en lo más profundo de sí mismo los nuevos motivos para vivir, para valorar la salud, la vida y el amor, para encontrar el sentido del servicio, en suma, para vincularse significativamente con los valores, con las personas, con el trabajo, con el servicio, con la naturaleza, con el universo y con lo divino.
Todos necesitamos en nuestras vidas y que es precisamente la idea de un “proyecto de vida” que incluye metas y objetivos, abarcando las diferentes áreas vitales: salud, educación, relaciones, etc. Para construir este proyecto necesitamos tomar la inspiración y el aliento afuera para buscar la respuesta final adentro de nuestro ser.


miércoles, 6 de octubre de 2010

Gozar mi vida, tu vida, merecer la felicidad!

Todos somos creadores de nuestro discurrir cotidiano.
La vida se crea por la fuerza de las emociones y del pensamiento.
Ser feliz es una desición personal. El éxito es el resultado de la responsabilidad con la que encaramos nuestros actos.
La dicha que se derrame en nuestra existencia es un producto personal, cuidadosamente estructurado por el pensamiento positivo.
Lo igual atrae lo igual, es un axioma largamente conocido por los cultores de las Ciencias Ocultas y lleva funcionando desde el comienzo del Universo.
Por eso, Pensamientos Positivos atraen positividad a nuestra vida, sentimientos de inferioridad atraen amargura y desprecio.
Las emociones son el motor de los deseos. Y, como decía mi madre; desea con todo tu corazón para que se transforme en realidad.
Por eso estoy aquí, para que nos acompañemos en el proceso de crecer desde adentro hacia afuera, de lo profundo de tu ser hacia los confines del Universo. Para ayudarte a descubrir que MERECES SER FELIZ!